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El traductor y el agente de viajes, puentes al mundo

12/05/2016

Hace unos días di con un artículo muy interesante intitulado “El agente de viajes: una sencilla profesión”. En él, Javier Centeno nos cuenta sobre cómo muchos menoscaban la tarea de los profesionales del turismo y alimentan mitos de un glamour que supuestamente viene aparejado con el rubro y que no se corresponde con la realidad.

 

 

A medida que iba leyendo la publicación, no podía evitar hacer ciertas analogías en mi cabeza con la vapuleada profesión del traductor. Si bien los traductores, seamos públicos o científico-literarios, tenemos que (en primer lugar) haber aprendido un idioma a un nivel avanzado para poder ingresar en la universidad, aprobar un examen de ingreso escrito y oral más que riguroso y luego cursar una carrera universitaria de 4 o 5 años, pareciera que somos “menos profesionales” que los médicos, los arquitectos o los abogados. Al fin y al cabo, es lo que les pasa a los agentes de viajes: luego de recibirse de licenciados en Turismo (una exigente carrera universitaria de 5 años) no gozan del mismo prestigio que los ingenieros, los geólogos o los odontólogos sino que son tenidos como simples “vendedores de excursiones”. Los animo a leer completo el artículo de Javier Centeno si desean enterarse de cuántos saberes y habilidades deben manejar estos profesionales.

 

 

 

Tanto los traductores como los agentes de viajes son puentes que unen personas, culturas, formas de vida. Gracias a ellos puede conocerse un poco más del vasto mundo en que vivimos. E incluso de otros mundos: ¿o el mundo de la fantasía no existe? Podemos encontrar fantasía tanto en una novela o un cuento de hadas como en un lugar que la cobije.

 

Así y todo, ambas profesiones no son valoradas como debieran.

 

Prueba de ello son algunos de los pedidos de presupuesto de traducciones que he recibido en los últimos años. ¿Les gustaría espiar un poquito la casilla de entrada de mi correo electrónico y enterarse de qué escriben algunas personas cuando necesitan traducir un texto? "Para muestra basta un botón", dicen, pero hoy estoy de buenas y les voy a dejar ver dos. 


Por las dudas vengan malos pensamientos a sus cabecitas locas, les aclaro que los siguientes son pedidos de cotización REALES y que, cambiando los nombres de quienes los enviaron, están copiados tal cual me los remitieron, esto es, con errores y horrores ortográficos y de puntuación incluidos. Ahí van.

 

 

CONSULTA DE GRACIELA M.:

“QUE SE ENTIENDA MÁS O MENOS LO QUE DICE”

“Estimada, necesito traducir  un texto científico, pero no hace falta que sea palabra por palabra. Conque se entienda de qué se trata más o menos está bien. Cuanto saldría teniendo en cuenta que no es la traducción entera?”

 

Al leer ese email, las preguntas se agolparon en mi cabeza:

¿Acaso uno le pide...

... al arquitecto que le haga una casa por la mitad?

... al odontólogo para que le cure el dolor de muelas "un poquito"?

... al maestro para que le enseñe la tabla del 9 pero hasta "9 x 5"?

... al ingeniero para que le construya un puentecito pero con materiales no muy caros, "para pasar nomás", sin importar si se va a caer o no después?

... al abogado para que lo defienda pero "hasta ahí"?

... al escribano para que le redacte la escritura pero que no le ponga sello, a ver si así sale más barato?

... al mecánico para que le arregle el motor como para llegar hasta la esquina?

 

Si la respuesta a todo lo anterior es "NO", ¿entonces por qué se espera que el traductor haga su trabajo a medias? 

 

 

 

CONSULTA DE GONZALO P.: LA REMAKE DE “DIOS SE LO PAGUE”

 

“Hola, ¿Cómo te va? Disculpa la molestia. Mi nombre es Gonzalo y soy guionista de cine, televisión y teatro y te escribo porque junto a un colega, desarrollamos un guion de cine y una obra de teatro que nos gustaria presentarle a distintos productores (de los cuales tenemos el contacto) de Estados Unidos. El problema es que ambos escritos están en español y habría que traducirlos, calculo serán unas 210 paginas en total, pero el problema es que no contamos con mucho dinero, por tal motivo, queriamos ver la posibilidad de encontrar un/una traductora que le pueda interesar cobrar (el doble de que me cobraría ahora) si luego logramos vender los materiales. Si no te puede interesar eso, de todas maneras nos gustaría saber cuanto saldria una traducción así. Gracias.”

 

Al leer ese email, también se agolparon preguntas de similar tenor en mi cabeza:

¿Acaso uno le pide...

... al arquitecto que le proyecte y construya una casa con la promesa de que si se alquila le va a pagar los honorarios?

... al médico para que lo cure y "si se le va la diabetes" le paga?

... al carnicero un kilo de asado y "si le gusta" le da el dinero?

... al peluquero que le corte el pelo y después "si le queda lindo" le abona?

 

Si la respuesta a todo lo anterior es "NO", ¿entonces por qué se espera que el traductor invierta sus conocimientos y sus horas-culo [“¡Señorita, señorita! ¡La traductora dijo “culo”!” “Que “culo” no es mala palabra, chaval!”] para, tal vez, por ahi, quizás algún día cobrar? 

 

Probablemente porque ser traductor no es considerado "una profesión" para algunos, sino un hobby, algo que también podría hacer "mi prima que hizo un curso de inglés de 2 meses en Bournemouth" o "mi amigo que estudió 7 años en 'la Cultural'".

 

O quizás, "maybe", algunos creyeron ese chascarrillo que anda dando vueltas por internet:

TRADUCTOR

  PROPULSADO POR CAFÉ

 

y, siendo así, no precisan comer ni beber ni esas cosas que los seres vivos necesitan. Tal vez porque los traductores trabajan únicamente por gusto y sin ánimo de lucro, teniendo en cuenta que (como están todo el día entre computadoras, textos y diccionarios) no salen, no van al cine, no viajan, no se alimenten y tampoco necesitan pagar luz, gas, wifi, teléfono y expensas. ¡Viven del aire! ¡Hasta se diría que no son humanos!

 

Viendo que ya son las 23:30, me voy a la camucha pero ANTES, voy a rezarle al Gauchito Gil para que mi cliente (a quien le traduje 250 páginas -resultó más largo de lo que él pensaba- de un guion ganador) no me haya tomado de ídem y algún día me reconozca el trabajo si esos iluminados productores estadounidenses recalan en su libreto y lo quieren llevar a la pantalla grande allá en Hollywood. Y que, si su película es protagonizada por George Clooney o Daniel Craig, ya que estamos me los presente. ¡Por ahí hasta se enamoran de mí y todo!

 

Por suerte no todos los clientes son así.

 

Muchos valoran nuestro trabajo, dedicación y compromiso.

 

Muchos agradecen una traducción bien hecha, el respeto de los plazos de entrega (o, incluso, las entregas antes de lo pactado), que les hagamos ver algún posible error que pueda tener el original o que les brindemos alguna sugerencia que pueda mejorar el texto (original o traducido).

 

¡Brindo por esos!

 

 

 

 

 

 

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