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Pedidos de presupuesto dignos del "Créase o no" de Ripley

06/10/2016

Hace varios meses compartí con ustedes mi artículo "El traductor y el agente de viajes, puentes al mundo" en el que les contaba sobre lo poco valoradas que eran estas dos profesiones comparadas con otras y los invitaba a ver dos ejemplos de pedidos de presupuesto que, en caso de los traductores, así lo probaban.

 

 

En uno de mis viajes a Noruega, tuve una espera de 10 horas entre mi avión desde Bergen hacia Buenos Aires en mi adorada Londres. Aproveché para ir desde el aeropuerto de Heathrow a Piccadilly Circus con el tren y luego el subte a encontrarme con mis entrañables amigos Amanda y Séan. Fuimos a tomar un café por ahí cerca a ponernos al día y después pasamos por la puerta de una atracción/museo llamada "Believe it or not!" de Ripley basada en aquella vieja serie que en Argentina se conoció como "Créase o no: Increíble pero Real". Allí el Sr. Ripley mostraba los casos más extraños como el ternero de dos cabezas, el hombre más alto del mundo, la mujer-mono o el hombre que se atravesaba con cinco espadas y cosas parecidas (a lo que en inglés se denomina "freak", origen del ahora aceptado término castellano "friqui"). No tuvimos tiempo de entrar pero, ahora que lo pienso, podría proponerle al Sr. Ripley (o a sus legítimos herederos, ya que no creo que todavía esté en este plano) exhibir en su famoso museo mis estrafalarios pedidos de presupuesto, esos que ni un arquitecto ni un verdulero reciben. Repito lo de mi publicación anterior: el que los lee puede pensar que son correos inventados, pero no. Me veo en la obligación de aclarar nuevamente que son pedidos de cotización REALES y que, cambiando los nombres de quienes los enviaron, los copio tal cual me los remitieron, con errores y horrores ortográficos y de puntuación incluidos. Ahí van:

 

 

CONSULTA DE MARISA R.:

LA “PRIMA QUE ESTUDIÓ INGLÉS" VERSUS EL TRADUCTOR PROFESIONAL

 

"Buen día!

te paso los archivos que necesito traducir, (esta faltando una partida de nacimiento de mi hija, depsues te lo agrego)

 

también estoy adjuntando dos .doc que son traducciones de nuestros diplomas, las hizo mi prima que estudió de traductora en uba, sin embargo no tiene matricula asi que ahí quedaron, si te sirven para ahorrar trabajo y bajar los costos, bienvenidas sean.

 

Espero tu presupuesto.

 

Muchas gracias”

 

Lamentablemente, muchos piensan que "con saber inglés" (poco -por haber hecho un curso en el exterior- o mucho -por haber vivido en el exterior o incluso haber nacido en una familia bilingüe-) ya se está capacitado para traducir. No es así. Un traductor debe formarse y adquirir una serie de técnicas de traducción a la vez que conocer en profundidad la materia sobre la cual está trabajando. 

Por ejemplo, para ser traductor público se debe cursar una carrera universitaria de 4 años (y previamente aprobar un examen de idioma, que el postulante ya debió haber aprendido antes de ese momento). Luego, se debe prestar juramento el Colegio de Traductores para poder matricularse. Esa matrícula implica tener la responsabilidad de observar el Código de Ética, y estar sujeto a ser denunciado civil y penalmente si no se cumple con los deberes profesionales y ser pasible de sanciones disciplinarias (como la suspensión o cancelación de la matrícula para ejercer la profesión) si se incurriera en faltas que causaren un perjuicio a su cliente y tantas otras cosas más. 

En mi caso particular, empecé a estudiar inglés a los 8 años. Fui tomando cursos y perfeccionándome toda mi vida hasta el día de hoy. Mis viajes me ayudaron muchísimo a mejorar mi pronunciación, mi vocabulario, mi entonación, mi comprensión. Estudié para traducir, no para firmar las traducciones de los demás. La verdad es que me da más trabajo revisar las traducciones hechas por otros que hacer mis propias traducciones de cero. En vez de un texto tengo que leer dos: el original y la traducción ya hecha por otro traductor, con SU estilo, SU manera de escribir, SU elección de palabras que seguramente no coincidirá con la mía. Particularmente, solamente accedo a firmar una traducción de otra colega de mi absoluta confianza habiéndome puesto de acuerdo previamente en trabajar en conjunto con ella (no es discriminación; los colegas de mi absoluta confianza resultan ser mujeres). Esto sucede, por ejemplo, cuando la traducción es muy extensa y es necesario dividir el trabajo para poder entregar el trabajo con mayor celeridad, entonces cada una hace una parte, se llevan a cabo búsquedas terminológicas, se comparten glosarios, se intercambia información; luego, se compila todo, se revisa la totalidad del texto para lograr su cohesión y, por último, una de las dos profesionales estampa su firma.

 

CONSULTA DE GUSTAVO CH: “EL SARCÁSTICO DOCTOR NO”

 

“Buenos dias. Te envio un documento, me podrias pasar el presupuesto y el tiempo. Gracias. Saludos”.

 

Se trataba de un texto técnico de economía y finanzas. Le contesté enviándole un presupuesto detallado (que también me lleva tiempo confeccionar), pasándole una cotización de acuerdo con los honorarios sugeridos por el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires, los plazos, los descuentos que ofrecía en caso de no necesitar la traducción con urgencia, las facilidades que le podía brindar. Su respuesta por no, entre irrespetuosa y grosera, fue la que sigue:

 

“Gracias . 

Conoces algun buen traductor online gratis?”

 

¿Conque venimos con la espada del sarcasmo?

 

Solo le respondí: “La respuesta, en el adjunto. Saludos.”

 

Y le envié la siguiente imagen en un archivo .JPG:

 

 

 

 

Lo que pensé al leer esa respuesta vulgar y despectiva fue: Si sos un economista, periodista o contador que precisa ese texto para su trabajo, imaginé que eras una persona formada y preparada que iba a valorar mi trabajo… pero no. Y, como decidiste utilizar el sarcasmo, qué mejor que responderte con una imagen (ya que a las palabras no les das valor, y “una imagen vale mal que mil palabras”). Si vas a comparar mi trabajo (artesanal, pensado, metódico y creativo, con muchas horas de estudio e investigación encima) con el de una máquina, no entendiste nada.

 

Si hubiera sido una persona razonable, la otra respuesta posible hubiera sido invitarlo a un breve ejercicio lúdico:

 

“Poné en un traductor de internet la siguiente frase (tomada de una canción de los Beatles) y fijate lo que te arroja: “I’m gonna love her till the cows come home”.

Si la frase en castellano contiene la palabra “vacas”, la traducción está MAL”.

 

Sin embargo, no valía la pena gastar pólvora en chimangos. A propósito, ¡pruébenlo y más abajo les cuento cuál sería la traducción correcta! Y, si tienen ganas de jugar y probar con la traducción inversa (de español a inglés), también intenten con “gastar pólvora en chimangos”… ¡les prometo un resultado muy divertido!

 

PREPARADOS... 

                          ...LISTOS...

                                            ...¡YA!

 

¡PRUÉBENLO!

 

¿YA ESTÁ?

 

 

¡AHORA SE DEVELA LA INCÓGNITA!

 

 

La frase “till (o “until”) the cows come home” significa “por una larguísima e indefinida cantidad de tiempo”. La expresión tiene su origen en el hábito de las vacas de caminar lentamente y demorar mucho en ir de un lugar a otro, ya que lo hacen a su ritmo, por demás pausado. ¡Seguramente ni Babel Fish ni el Google Translator les dijeron eso!

 

Y si quieren saber cuál es esa canción de los Beatles y cantarla en karaoke, miren el video de la derecha. La frase de marras aparece en el minuto 1:26.

:-)

 

 

Se trata del tema "When I get home" (Cuando llegue a casa), del disco "A hard day's night" (Anochecer de un día agitado), de 1963, una canción llena de alegría y frescura. ¡Que la disfruten!

 

 

 

 

Y no lo olviden... sea cual sea tu trabajo, ¡no lo regales!

 

 

 

 

 

 

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