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Cómo dar el examen de traducción en la ONU y sobrevivir para contarlo

01/09/2016

Inicia el mes de septiembre que, para los que vivimos en el hemisferio sur, significa primavera, día del estudiante, flores y esperanzas de renovación. Y esto me retrotrae al año 2009, año en el que decidí enfrentar un desafío: presentarme al examen internacional para convertirme en traductora de las Naciones Unidas. Les ahorro el suspenso y les cuento que no, no lo di bien; pero no se trata de dar bien o mal un examen (todos sabemos que, con los exámenes al menos, hay segundas oportunidades si uno lo desea), sino del desafío en sí. ¡Y vaya desafío!

 

En abril de 2009 yo estaba cursando el último año del Traductorado en la UADE y me enteré por una amiga traductora ya recibida que en la Universidad de Buenos Aires ofrecerían una charla sobre “La Traducción en las Naciones Unidas”. Esto suscitó un gran interés en mí y, por supuesto, me anoté. Se trataba de dos sesiones cuya disertante era la traductora María P. Nóbrega, revisora senior y funcionaria de capacitación del Servicio de Traducción al Español de la ONU. Allí nos explicó las generalidades de las Naciones Unidas, que los Servicios de Traducción dependen del Departamento de la Asamblea General y de Gestión de Conferencias, que se traduce siempre al idioma materno del traductor pero hay que saber por lo menos dos de los idiomas oficiales, que son español, inglés, francés, árabe, chino y ruso), la manera de trabajar en las Naciones Unidas, los protocolos que se siguen, con qué temas se trabaja en cada una de las sedes a donde un traductor puede ser destinado (Nueva York, Ginebra, Viena y Nairobi) y, amén de un sinfín de aspectos interesantes del trabajo, nos contó que se podía acceder a un puesto allí mediante un concurso internacional anónimo y por mérito. Si bien ella no sabía bien cuándo eran las fechas de la próxima convocatoria, nos avisó que sería "en breve" y nos facilitó el sitio web al que debíamos estar atentos si nos interesaba postularnos.

 

Esto sucedió a las pocas semanas. En cuanto me enteré, escribía este correo electrónico a una amiga y exjefa:

 

Querida Linda:

 

Quería contarte que el martes pasado (5 de mayo) mandé una solicitud para ser admitida en el examen que van a tomar el 4 de septiembre para ser traductor de inglés a español en las Naciones Unidas. Hace un tiempo fui a una conferencia que dio una argentina que es traductora / revisora senior y “trainer” en la ONU y contó que en cualquier momento se publicaba la convocatoria a traductores. ¡¡¡Caí justo porque yo me recibo el mes que viene!!! El examen es ultraexigente, y reconozco que es muy difícil que lo pase pero igual me voy a jugar. ¡Si no me tiro a la pileta nunca voy a saber! La fecha límite para presentar la documentación era el 22 de mayo y por eso esta semana estuve dedicándome a llenar los formularios y a escribir la carta de motivación que piden. A propósito... me pedían poner el nombre y dirección de 3 personas que me conocieran y pudieran dar referencias... ¡te puse a vos ya que me conocés de hace tiempo! Disculpá que no te pregunté antes, pero quería enviarlo lo antes posible (dicen que los últimos días hay mucho tráfico de emails y tenía miedo de que el servidor se saturara y mi correo no entrara). 

 

Basándose en los formularios y la carta de motivación, ellos hacen una selección y, si te aceptan, podés dar el examen. El examen consta de 4 instancias, de modo que estás casi todo el día en la sala de examen. Pero lo lindo es que... NO SE PUEDE USAR DICCIONARIOS, NI GLOSARIOS NI COMPUTADORAS NI NADAAAAAAAAAA, entonces es triplemente difícil... pero bueno, voy a presentarme igual, mi idea es practicar mucho cuando vuelva de mis vacaciones, ya que estas dos semanas que vienen tengo mucho trabajo y no voy a poder dedicarme.

 

 

El 22 de mayo, un día antes de salir de vacaciones hacia Nueva York, me llegó la confirmación de que mi postulación había sido recibida. Cada candidato estaba identificado con un número, de modo que el examen y las comunicaciones fueran totalmente anónimas. Mi número era el 91194.

 

Sin embargo, había que seguir esperando a que informaran si había sido ACEPTADA…

 

Al día siguiente volé hacia Nueva York y, claro está, incluí en el itinerario una visita a las Naciones Unidas.

 

 

 

Al regresar, comencé a prepararme para el examen de septiembre para el que, tal vez… quizás… por ahi… sería aceptada.

 

Esta preparación incluyó traducir numerosos textos de temas jurídicos, económico-financieros, médicos, técnicos, sociales de inglés a castellano y también de francés a castellano, repasar puntuación, preposiciones, gramática del español, descargar exámenes de años anteriores y hacer simulacros cronometrados para mejorar mis tiempos (ya que el tiempo no sería suficiente para hacer un borrador y luego pasarlo en limpio).

 

Por ejemplo, el siguiente es un ejemplo de la prueba de opciones múltiples que se iba a incluir en el examen de 2009 (una novedad, ya que en años anteriores esta prueba no existió):

 

Seleccionar la respuesta correcta:

1. Sub-Saharan Africa, with only 20 per cent of the world’s young children, accounted for half the total deaths.

  a) En el África subsahariana, donde apenas vive un 20 % de los niños pequeños de todo el mundo, se registró la mitad del total de defunciones.

  b) En el África subsahariana, donde vive apenas un 20 % de los niños pequeños de todo el mundo, se registró la mitad del total de defunciones.

  c) El África al sur del Sáhara, donde apenas viven el 20 % de los niños pequeños de todo el mundo, registró la mitad del total de defunciones.

  d) El África subsahariana, con sólo el 20 % de los niños pequeños de todo el mundo, se registró la mitad del total de defunciones.

 

 

 

 

 

Y, finalmente, luego de varios meses de espera, el 4 de agosto de 2009 me llegó el email con la convocatoria para el examen. ¡Había sido aceptada! ¡QUÉ EMOCIÓN! Allí comunicaban que el examen sería el viernes 4 de septiembre, de modo que había exactamente UN MES de tiempo para prepararse.

 

Viendo en el sitio web de la ONU, noté que habían mandado su solicitud más de 1870 traductores de todo el mundo y de que habíamos sido convocados unos 700. Ese 4 de septiembre se tomaría el mismo examen en todas las sedes habilitadas: Nueva York, Viena, Ginebra, Nairobi, Salamanca y Tailandia; en América Latina, las sedes eran Santiago de Chile, Montevideo, La Habana, Colombia, México y Buenos Aires. En Buenos Aires, éramos 33 los inscriptos.

 

 

Y el 4 de septiembre llegó. Recuerdo que tomé un taxi y fui a la Facultad de Derecho con no mucho más que mi lapicera, anteojos, documento de identidad, una viandita ¡y mis nervios! Sí, claro, quién no estaría nervioso luego de tanta espera y ansias de que llegara el día. ¡Ah! Y también llevaba conmigo mucha buena onda y deseos de éxitos de mi familia, amigos y profesores.

 

 

 

 

 

 

Hace unos días, buscando entre mis certificados de estudios, encontré el siguiente correo electrónico que, días después del examen, mandé a mis amigos, a quienes había tenido bastante descuidados las semanas previas, contándoles acerca de mi experiencia:

 

 

¡Hola, chicos!

 

Me hubiera gustado hacer un email para cada uno, pero, por razones de tiempo, tengo que recurrir a un mensaje colectivo.

 

Los que me vieron las semanas previas al examen saben que estuve bastante nerviosa (potenciado por dos semanas de MUCHO laburo en la oficina, debido a una visita importante que viene mañana lunes 7), y también practicando traducciones tomándome el tiempo y leyendo sobre corrección de textos en castellano, ya que se incluyó un multiple choice que trataba, justamente, ese tema.

 

Es por eso que estuve ausente del mundo últimamente: no contesté prácticamente ningún email, no llamé a nadie por teléfono, pasé para después del 7 de septiembre todas las reuniones y visitas...

 

Ese día, me levanté y mientras me cambiaba puse el CD de "Beatles at the BBC" - la música de la primera época de los Beatles me da energía y eso era lo que necesitaba para enfrentar el día... y, por otra parte, ¡un homenaje a mis "maestros de inglés" no venía mal!

Aprovecho para agradecer todos los emails, SMS, llamados, saludos de todos los que me ayudaron, me dieron ánimo y me infundieron confianza... Habiendo leido el examen que tomaron en 2008, yo iba bastante "desesperanzada" y, a pesar de que muchos me decían "confiá, vos sabés, vos podés"... era consciente de que mucho dependía de la *suerte* de que tocaran temas asequibles... ya que si me tocaba algo medio desconocido (como economía, por ejemplo) se me iba a complicar mucho...

 

Al examen lo tomaron en la Facultad de Derecho de la UBA. Teníamos que estar a las 8:30 del viernes porque empezaba a las 9:00. A las 8:30 hicieron la acreditación, nos confiscaron los celulares, MP3 y demás aparatos electrónicos, y tuvimos que dejar todas las carteras, abrigos y demás yerbas en una punta del aula, y sentarnos con bastante espacio de por medio entre un candidato y otro.

Para ir al baño había que levantar la mano y una persona de la ONU te acompañaba hasta ese lugar sagrado. No podía salir más de una persona por vez del aula.

Hubo una hora para almorzar, pero no pudimos movernos del aula, ni hablar demasiado entre nosotros (de hecho, no se podía hablar sobre el examen, so pena de que quedara invalidada la prueba del “transgresor”).

Empezó el examen… Primera prueba, parte A: Traducción de un texto general de inglés a español. ¡¡¡POR SUERTE, el tema del texto fue el Protocolo de Kyoto y la Conferencia de Copenhagen!!! Hace 2 años, en la materia Derecho Internacional, la profe nos pidió hacer un trabajo práctico y yo insistí a las chicas de mi grupo en que eligiéramos el tema del Protocolo de Kyoto (¿premonición?), ¡¡¡así que tenía más que claro de qué se estaba hablando!!!

Primera prueba, parte B: multiple choice de 15 frases en inglés con 4 posibles traducciones al español, todas muy similares, de las cuales había que elegir la mejor traducción. Algunas fueron medio peliagudas pero la mayoría, si las analizabas con atención, eran descifrables.

Esa primera parte es eliminatoria, es decir que, si no la pasás, ya no te siguen corrigiendo las partes 2 y 3.

Luego del almuerzo, vino la parte 2: traducción de un texto de un tercer idioma oficial de las Naciones Unidas (ruso, chino, árabe o francés) al español. Obviamente mi tercer idioma es el francés. El tema: la falta de legislación sobre la no injerencia de los estados en casos de desastres naturales. Lindo tema. Hice la traducción como por un tubo, teníamos una hora y media y en 40 minutos la tuve lista.

Parte 3 y última: Ya a esta altura quería TERMINAR e IRME porque estar tanto tiempo en una misma habitación, sentada en la misma silla sin poder moverte e intentando poner el 100 % de tu atención en la hojita que tenías enfrente era terrible. Creo que supe lo que era ser parte del “Gran Hermano – ONU”.

Esta parte consistía en traducir un texto específico (jurídico, científico, económico o social) del inglés al castellano. Elegí el texto social, que trataba de por qué hay que dejar de intentar trasladar el modelo de sistema de salud del mundo desarrollado a los países en desarrollo dadas las asimetrías existentes. Lindo tema, interesante, y no fue difícil darle forma.

En todos los textos siempre hubo una o dos palabras que no conocía, pero que pude sacar por contexto. Ya en casa, verifiqué con el diccionario y no les yerré por mucho (de hecho, la palabra dudosa en francés la saqué tal cual era: “flou” = vago, impreciso), así que no me puedo quejar.

La prueba terminó a las 17:45 y cuando nos dijeron “se pueden ir” fue como una estampida, todos querían huir y tenían la cabeza que les explotaba (¡y yo también, claro!)

 

Como la traducción no es una ciencia exacta, y nunca se sabe qué criterio de evaluación van a usar (tal vez al que corrige no le gusta la palabrita que usaste y te defenestra), no podría decir si me fue "bien" o "mal", pero, en general, diría que hice un examen "digno". No dejé espacios en blanco, llegué rebién con los tiempos (tuve tiempo para repasar y corregir las traducciones hasta 3 y 4 veces antes de entregarlas), el multiple choice lo hice enseguida y creo que bien... estoy conforme con mi desempeño.

 

Los resultados estarán dentro de 3 o 4 meses, pero para mí lo importante era sacarme este tema de encima... era una espada de Damocles pendiendo sobre mi cabeza!!!

 

Los que dan bien el examen entran en una lista y, a medida que la ONU va necesitando traductores, te van llamando y te van mandando adonde haga falta. Contaba la persona de la ONU que nos administraba los exámenes que, dado que surgen temas nuevos todo el tiempo (seguridad internacional, la Gripe A, medio ambiente, etc.), hay cada vez más documentos que deben ser traducidos, ya que una premisa de las Naciones Unidas es que todas las personas tienen derecho de estar informadas de todo lo que se hace y, para que la información llegue a todos, es preciso traducirlos.

 

Ya les avisaré cuando tenga novedades…

 

Y se tomaron su tiempo, los muchachos.

 

El 20 de marzo de 2010, como cuando sacás la tapita de gaseosa que no tiene premio, me comunicaron que no sería convocada a la entrevista (segunda etapa) y aclararon: “no estamos en condiciones de brindar comentarios [sobre el examen] ni de suministrar resultados o puntajes individuales”, con lo cual nunca supe qué fue lo que falló.

 

Dear Candidate, 


I would like to express to you our appreciation for your participation in the 2009 competitive examination for Spanish-language translators/précis-writers. 

On the basis of the results of the written examination,  I regret to inform you that you will not be convoked to the interview.  Kindly note that this decision of the Board of Examiners is final.  We are not in a position to give feedback, nor do we release individual scores/results. 

Let me take this opportunity to thank you for your effort and interest in this examination.  Please accept our sincere best wishes for success in your future endeavours. 

Examinations Officer 
Examinations and Tests Section
Office of Human Resources Management 

 

 

Como cuando llegamos a la final del Mundial de Fútbol y salimos subcampeones, hay quienes piensan que “somos unos perdedores que merecerían desaparecer del mapa” y hay quienes pensamos que “somos ganadores por haber dado lo mejor y haber llegado hasta ese punto”. Por eso no me avergüenza contar una experiencia en la que no obtuve el resultado al que apuntaba.

 

¿Qué pasó después? No volví a postularme. Pero siempre recuerdo esa época como un desafío mayúsculo al que respondí con un esfuerzo directamente proporcional (después de días demoledores en la oficina, seguir estudiando y practicando dejando de lado mi vida social y mi recreación) y, a pesar de no haber superado la prueba, sigo pensando que estuve a la altura de las circunstancias.

 

 

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